Pensar en ti --b--

Monday, March 27, 2017

Déjame recordar los viejos tiempos o mejor dicho las veces que nuestros recuerdos colindaban unos con otros; ¿y por qué digo recuerdos?, pues los recuerdos somos nosotros mismos en otro tiempo. Por eso, revivir las veces en que nuestros recuerdos se juntaron, sería lo mismo expresar, cuando tus ilusiones, distintas a las mías, corrían por el mismo callejón, se apretaban de las manos y se decían adiós, pues cada una iría por una ruta diferente… Y hoy, a pesar de las múltiples lunas, tu recuerdo todavía está conmigo; nada ha cambiado. Y lo extraño es, que ni siquiera los eternos amaneceres sin tu presencia han marchitado tu esencia en mi alma, y todavía estás conmigo, aquí adentro como el primer día.
Y te  susurro con una voz que no es nueva ni siquiera vieja que te añoro;  te añoro con la sublime ilusión del que se expresa y su voz atraviesa los espacios temporales y se convierte en silencio; y al final sólo yo mismo me escucho; no porque me se siento solo, o porque se siento perdido o abandonado por tu ilusión, sino para que sepas cómo te pienso a través de los estos años, cómo mi voz ha crecido, cómo el fantasma gris que forjé cuando nuestros caminos se alejaron por distintas sendas ha desaparecido, y ha quedado solamente tu silueta cristalina, sin dolor ni llanto, con la pureza nítida de ser una ilusión única; y más que eso, acompañada de una fidelidad transcendente de ser eterna.
Pensarte, es enmascarar mis ideales con un nuevo fulgor de alegría, ver crecer dentro de mis ojos un centenar de sueños, caminar hacia un punto donde mi voz no sea  mi voz, sólo un murmullo que narre tu nombre; avanzar hacia un abismo de esperanza, no esperando nada; se dice que en la esperanza se esconden destellos de un mejor mañana, de no perder la fe en alguna quimera; se comenta también, que las esperanzas bailan y saltan con el resplandor de la luna, que nunca descansan pues su actividad es eterna, nada detiene sus notas, pues también cantan, y su melodía impregna el alma con una esencia rola, que las hace más perecedera; por eso te digo que el pensarte hace renacer en mí esperanza; pero no de volverte a ver, sino para que sepas, que a pesar de la pared que nos separa, yo no me he olvidado de ti, que cada frase tuya todavía resuena en mi ser y que tus ojos misteriosos, todavía, los siento mirarme a través de la lejanía.  Me pregunto dónde estás o qué estarás haciendo en este instante; tal vez mi voz está en sintonía con la tuya; y este garabato que mi lápiz detalla no es lo mismo que se esconde en tu alma. Dime, ¿cómo estás?  ¿Qué has hecho con tu tiempo? ¿Creciste tanto que los ideales ya no pueden alcanzarte?  No respondes, claro que nunca fuiste buena con las palabras… recuerdo que cuando hablaba tu voz era cortante, quizás arbitraria… no creas que es un reproche, simplemente es la expresión de lo que eras; y quisiera saber cómo serás: si el viento sopla cada día sobre tu pelo, si el silencio abandonó tu cuerpo o si tu retoños añoran un mejor porvenir, dime, ¿cómo estás?  ¿Cómo en realidad es tu vida?  Cuéntame en número romanos cómo son tus noches, cuando la oscuridad invade, de repente, tu corazón; ¿qué piensas, qué sientes o cómo la simbología se expresa en tus manos?